Mapa de La Dimensión Mágica de Bosques

Mapa de la Dimensión Mágica de Bosques

  Mapa de la Dimensión Mágica de Bosques   La Dimensión mágica de Bosques, lugar donde habitan los seres tres esencias y algunos yok...

martes, 16 de marzo de 2021

Lista de "cuentos y relatos por los que me odiarás”

 

Hay un ciclo de poemas, hay uno de relatos del Lobo Gris de Patas Blancas, hay uno de Demetrio el metalero, pero… ¿y los demás cuentos/relatos sueltos? Esos cuentos relatos tienen un ciclo también y se llama “cuentos y relatos por los que me odiarás” y precisamente son relatos sueltos de terror, de cosas de suspenso, de cosas emotivas, algunos de golpes bajos y algunos sin sentido. Aquí abajo pongo los títulos de los cuentos/relatos. Ninguno se relaciona con el anterior. Excepto los que tienen más de una parte.

 

-La llave

-El encuentro

-El salto

-Episodio

-Cambios

-¿Aún quieres una explicación? Y  ¿Necesitas que lo explique? (ambos relatos gemelos pero contados de distinta forma y cambian los nombres de los protagonistas)

-La mansión

-Carrera contra reloj

-Sueños peligrosos

-Un ser y un anillo o como frustrar a un fanático de las novelas de héroes

-Extraños cabellos negros

-La moneda de oro

-El perro Hansen: el mejor de todos

-El perro Hansen: Hansen ha regresado

-Lo que hay en lo oscuro

-Reencuentro Inesperado

miércoles, 6 de enero de 2021

La reunion y el regalo

 

La reunión y el regalo

Dedicado al proyecto Cuentos en el Bosque y su creadora Florencia.

 

Era una tarde en una parte del planeta del universo de los sueños, llamado Oniria, en el que habitaban cinco damas, incluido el mismo planeta, que también era una dama.

La Cuentacuentos, que era un hada de alas etéreas, vestida de marrón y tenía una capa verde césped, estaba llena de flores en sus ropas, cuidaba y regaba los cuentos del bosque encantado que ella habitaba y los narraba al ir al mundo de los humanos.

Luego estaba su parte contraria, La Dama Cuervo, que era un cuervo negro que habitaba un jardín negro de plantas con flores de pesadillas que gritaban escandalosamente, ella vestía de negro y estaba cubierta de plumas negras, había perdido la cabeza  por cuidar pesadillas y reía histéricamente cuando graznaba y cuando tenía forma de persona humana. Ella narraba los cuentos de terror surgidos de esas pesadillas.

Luego estaba Apsara, un silfo, un espíritu del viento, recorría todo el planeta danzando y soplando sobre cualquier cosa que encontrara, en su camino dejaba pasos de baile y música, no era de hablar mucho, pues decía que no había mejor expresión que bailar, vestía de color celeste con pequeñas partes blancas.

También estaba Lunática, una entidad malvada que habitaba las tinieblas del planeta, vestía de color rojo sangre cuando tomaba forma humana, se encargaba de los sentimientos fuertes y descontrolados, la violencia, el espanto, la desolación, la cruda realidad.

¡No nos olvidemos de Oniria por favor! Ella viste de blanco y lleva un velo sobre su cabeza del mismo color cuando se encarna en un avatar de forma humana, suele ser maternal y es la que crea  todo lo que está en ella, es la que contiene todo lo anterior.

¡Momento! ¿Dónde me quedé? ¡Ah sí! Era una tarde de sol y algunas nubes en el cielo, se habían reunido en una mesa redonda de madera y sillas de espaldar alto las cinco damas.

La Cuentacuentos había aparecido en una nube de polvo mágico, la Dama Cuervo había llegado volando y graznando, Apsara llegó en una ráfaga de viento y sonido, Lunática salió de una enorme tormenta negra, llena de truenos y relámpagos. Oniria de un haz de luz enceguecedor.

Sentadas cada una en su silla, habían dado comienzo a la reunión y los cruces de palabras habían empezado.

Lunática: Bueno bueno ¿para qué nos llamaron?

Oniria: Nos trajeron un regalo a las cinco en un cofre.

Apsara bailó con las manos preguntando que era un regalo.

Cuentacuentos: Un regalo es una cosa que se suele dar para agradar a alguien o para agradecer algo a la persona.

Dama cuervo: ja ja ja ¿Quién querría quedar así de bien con nosotras? ¡Y encima con las cinco al mismo tiempo! Ja ja ja

Cuentacuentos: aquí atado al cofre hay un  papel dice que un ser de un gran bosque secreto se atrevió a tomar el collar de cuentas del caprichoso y el collar de las tierras oscuras, desarmarlos y hacer cinco brazaletes.

Todas quedaron en silencio, pasaban los segundos y era más incómodo el silencio, se cortaba el aire con un cuchillo.

Lunática: ¿Y? ¡Abran el cofre!

Oniria: Ábrelo tú Apsara

Apsara abrió el cofre no sin antes hacer unos ademanes de baile, dentro había brazaletes coloridos, cinco como decía el papel, cada una los miró de cerca y agarró uno al azar.

Cuentacuentos: no recordaba estos colores y eso que siempre cuento las historias de ambos collares.

Dama Cuervo: ja ja ja, cuentas, cuentas de colores, blancas y negras para mí ja ja ja ja.

El de Apsara no dejaba de cambiar de color, lo hizo notar señalándolo con sus dedos.

Las damas estaban alegres de tan bonito gesto, hace rato que no tenían un regalo, no que ellas recordaran puntualmente. Luego de quedarse un rato más hablando, dijeron que iban a usarlas para reconocerse entre ellas y para que fuera más fácil saber para los mortales que ellas eran las damas de Oniria.

Cada una se despidió por turno y se fueron, todo en el orden mismo que llegaron, la cuentacuentos en una nube de polvo mágico, la dama cuervo volando y graznando, Apsara en una rágafa de viento y sonido, Lunática en una tormenta negra de truenos y relampagos y Oniria en un enceguecedor haz de luz.

 

Fin.

viernes, 1 de enero de 2021

Orden de lectura “EL lobo gris de patas blancas”

 Este es el orden definitivo de lectura de la saga del Lobo Gris Fedrez

Orden de lectura  “EL lobo gris de patas blancas”

 

Parte 1: el lobo gris

 

1. Fedrez, el lobo gris de patas blancas

2. La eterna pelea

3. Dos colmillos de lobo

4. Todo está conectado entre si

5. Los aguantes mágicos

6. Y un día ellos llegaron

7. Narufi, la loba roja

8. Un paseo por el pueblo

 

Parte 2: la Tribu De Lobos

 

9. La maldición de la tribu de los lobos

10. El secreto del gran bosque

11. La morada de los ancestros

12. Los nuevos guardianes

13. El regalo y el baile

14. La ceremonia de los ancestros

15. Villkamuzta, el lobo negro

 

Parte 3: los amigos del lobo y complementos literarios

 

16. El lobo y el cuervo

17. El zorro mágico

18. Los elementos y el sabio

19. Yo Fedrez, el lobo gris

El lobo y el cuervo

 

EL lobo y el Cuervo

Por Federico Andrés Novelli

Dedicado a Florencia Cornejo en forma de regalo amistoso y literario

 

Había surgido una epidemia de pesadillas en el gran bosque de la Tribu de Lobos, todos los lobos grises y rojos dormían tranquilamente, y de pronto, una pesadilla que los atormentaba y los despertaba en medio de la noche, volvían a dormir, y otra pesadilla los asaltaba al rato. Esto sucedía hace semanas y semanas.

Esto los tenía a mal traer a Fédrez (Patas Blancas) a Horra (Colmillos Largos) y a Rodrena (Lomo Oscuro), los tres Alfas más importantes del consejo de los lobos grises, trataban de deliberar que hacer en medio de la reunión de Alfas. En eso, le preguntaron a Fédrez si conocía alguien que pudiera ayudar.

-El único ser que conozco que puede ayudarnos, vive en un planeta en el mundo de los sueños donde habita un guardián de las pesadillas, pero solo puedo entrar ahí soñando y hace un gran tiempo que no puedo acceder allí.-dijo preocupado el lobo a los miembros del concejo.

Ese día estaba presente en la reunión un lobo brujo de otro bosque, el cual se acercó a Patas Blancas para intercambiar palabras con él.

-Querido Fédrez, puedo ayudarte, tengo unas hierbas mágicas que te pueden hacer entrar a esa zona del reino de los sueños, no te preocupes, no debes pagarme con nada, solo déjame ayudar. – dijo el lobo brujo.

-Entonces busca las hierbas, yo me prepararé lo antes posible para el viaje, tú tendrás que cuidarme mientras estoy dormido -respondió firmemente Fédrez.

- Entonces así será- finalizó la conversación el lobo brujo.

El lobo brujo preparó todo para el viaje de Fédrez al planeta de los sueños, Fédrez estaba listo para partir, había tomado todos los recaudos.

Estaban el lobo brujo y Patas Blancas en uno de los claros del bosque, con una fogata hecha con ramas secas.

-¿Estás listo para el viaje?- preguntó el brujo

-Más que listo –dijo Fédrez

-Come estas tres hierbas que te alcanzo

El lobo puso el manojo en su boca y las empezó a masticar, a los pocos minutos, comenzó a sentirse somnoliento, se recostó en el suelo, cerró los ojos y se dejó llevar.

Fédrez abrió los ojos y ya no estaba en su bosque, era otro bosque, uno bastante familiar. Se levantó del suelo y observó que estaba en su forma de lobo, intentó cambiar a hombre-lobo y pudo hacerlo sin problemas, para evitar inconvenientes, volvió a la forma de lobo.

Comenzó a caminar y caminar, hasta que el cielo empezó a llenarse de nubes negras y el paisaje se volvía sombrío y desolador, era un jardín enorme, de plantas altas, pero estas no eran plantas comunes y corrientes, eran plantas de pesadillas que estaban creciendo, de las cuales las pesadillas eran los frutos de las plantas, los gritos que emitían las plantas de pesadillas eran cuanto menos desgarradores y fuertes.

El lobo continuó caminando, vio que en un árbol sin hojas y todo desnudo había un gran cuervo negro de gran pico que graznaba.

-¡Oye tú! Sí tú, el cuervo del árbol, quiero hablar contigo, baja a tierra. –dijo Fédrez

-¿Conmigo? Ja ja ja ja, de acuerdo, ja ja ja ja, ¡ahí voy! –decía el cuervo riendo maniática y estruendosamente.

El lobo cambió a forma de hombre-lobo y el cuervo voló al suelo y cambió también de forma, a una mujer de mediana estatura, pelo negro y lacio hasta la cadera, ojos totalmente negros, anteojos y un atuendo cubierto de plumas negras, dejando solo ver su cabeza y sus brazos totalmente blancos como una hoja de papel.

-¡ja ja ja! Bien, lobito, no hace falta que te presentes, sé que eres el lobo gris, ja ja ja llamado Fédrez Patas Blancas, dime, ¿en qué puedo ayudarte? –dijo la mujer mirándolo fijo a los ojos y sonriendo con todos los dientes como una persona que está fuera de sus cabales.

- Hay una epidemia de pesadillas en mi bosque, todos los lobos, grises y rojos, la están sufriendo, no pueden ya estar así, se volverán locos. –dijo el lobo sosteniéndole la mirada a unos ojos que transmitían terror y le miraban el alma, pero a él no le afectaban en su tranquilidad de lobo que ha visto decenas de cosas en su vida.

- ¡oh! ¿Con que las pesadillas que se me escaparon están en tu bosque? ja ja ja ja, ¡qué gran descuido de mi parte! disculpa que me ría nerviosamente a cada rato, este trabajo de cuidar el jardín de las pesadillas ha terminado con lo poco que tenía de cordura.

-¿Puedes hacerme el favor de sacarlas de mi bosque?

-No hay problema ja ja ja ja después de todo, es mi culpa lobito.

-Debo darte las gracias, traigo un regalo de parte de mis compañeros –dijo el lobo extendiéndole un collar de cuentas de colores que sacó de una bolsa de tela.

-Ja ja ja ja ¡Qué bonito collar! lobito, me has dejado en deuda contigo, espera, toma esto como regalo. Ten, la mereces ja ja ja ja.- dijo sacándose una horquilla grande de metal de su negro cabello.

- De acuerdo, la conservaré.

- De nada lobito.

-Empiezo a sentir sueño, ¿Qué me sucede?

-¡Oh! ¡Tú mundo te está llamando! Ja ja ja ja, nos volveremos a ver pronto ¡saludos! –dijo el cuervo.

El lobo cerró los ojos, se desplomó en el suelo y cuando volvió a abrirlos, el lobo brujo lo estaba zamarreando, y le preguntó si había resultado el esfuerzo hecho, a lo que Fédrez le respondió aún convertido en hombre-lobo, con un pulgar arriba y una sonrisa de costado mostrando unos enormes dientes.

Al otro día, todos los lobos dejaron de tener pesadillas, el cuervo había cumplido con su palabra, y la Tribu de Lobos, hizo un gran festejo, acorde a las costumbres de siempre celebrar las buenas cosas luego de un pasar un gran mal. La epidemia de pesadillas fue un mal recuerdo y otra historia para contar a los cachorros, después de un tiempo, todo volvió a la rutina en el viejo gran bosque.

                                                                                            

Fin

viernes, 4 de diciembre de 2020

Rechazo

 

Me genera rechazo que haya personas que piden un exageradamente amplio "espacio personal" porque se sienten "incomodos" con personas alrededor.

Me genera rechazo que las personas no dejen que uno sea cariñoso,que uno dé abrazos, besos,caricias y mimos porque todo eso los espanta.

Me genera rechazo que las personas le huyan al cariño, al buen trato,a que uno se preocupe por ellos,a que uno quiera saber como está, a que uno se preocupe por su salud y bienestar mental.

Me genera rechazo la mala onda, la ingratitud, el orgullo tan mal usado,el odio,el poco amor propio, el pensar que uno es un "invasor" por demostrar: interés,cariño,preocuparse por los demás, por querer ayudar, y por querer ver bien al otro.

Me genera rechazo la gente dentro de corazas autogeneradas y murallas de falsa superioridad y el odio al amor y la misantropía.

El rechazo... me genera rechazo.

sábado, 28 de noviembre de 2020

Amor propio

 -¡Qué débil eres! ¡Te falta odiar más!

-Lo dice alguien detrás de una gruesa coraza, a mi que estoy rodeado de amor propio,que no necesito escudarme, que es lo que siempre te faltó tener...amor
-¿Qué dices?
-¡Tú eres el débil! ¡que apenas te rompan la coraza te harán pedazos por falta de amor propio y ajeno! ¡tu eres el débil que morirá por no amarse y odiar a todos detrás de una coraza en la que tu mismo te encerraste!

viernes, 23 de octubre de 2020

Reencuentro inesperado

 

Reencuentro inesperado

Dedicado a mi madre Leonor Emilia Speroni.


El oscuro perro de color negro, cola muy peluda, orejas arrugadas, corbata blanca a la altura del cuello y dedos del mismo color, se levantaba de su siesta en la nube de lluvia y bajaba por la escalera de nubes pequeñas para mirar hacia abajo, hacia el bosque frondoso que se mostraba al abrirse las nubes de lluvia.

Allí abajo, vió a una perra de mediana estatura, algo gordita, de color negro, un muy corto rabo y orejas caídas hacia adelante, y con una corbata blanca en el pecho, pero… esa corbata le parecía conocida, más que nada por los puntos negros que tenía en ella.

-No puede ser… pasó mucho tiempo ¿será ella?- se dijo el perro mirando con detenimiento.

-¡Por la cola de mi padre! ¡Es ella! –terminó de decir el perro negro y se convirtió en una titilante esfera de energía y bajó al bosque a una gran velocidad.

La esfera de energía se materializó otra vez en un perro, se apareció detrás de un arbusto y se acercó con cuidado a la perra, que estaba en esos momentos con la cabeza en el regazo de una mujer rubia.

En ese momento la perra levantó la cabeza de golpe y miró al perro negro.

-Un momento… ¡tú me pareces familiar!

- tu eres Say… ¡qué alegría verte! – dijo el perro mientras le colgaba una lágrima

- anciano… ¿eres tú?

Se acercaron uno al otro, se olieron y al reconocerse, se dijeron uno al otro:

-¡Rechoncha!

- ¡Anciano Negro!

Todo esto mientras la mujer de pelos rubios estaba sentada en el suelo del bosque.

-¡Cuánto tiempo sin vernos!

-¿Cuándo llegaste?

-Hace unos pocos meses. Caí desplomada del cansancio de la vejez y desperté aquí.

-¿Estas enterada que este es nuestro lugar de descanso hasta que sigamos nuestro viaje por el universo?

-sí… lo sé… tengo una noticia para ti

-¿En serio? – dijo el perro con los ojos brillosos de esperanza.

-¿Recuerdas, aquella mujer, de la familia que compartimos ambos?

-Sí ¡cómo olvidar tan gentil señora!

-Bien, esta mujer rubia es su prima y la señora viene todas las noches de visita a verla a ella y a mí, ellas llaman a este lugar “el bosque encantado” es un lugar que se inventaron ellas como una forma de seguir comunicadas a pesar de todo.

El perro pensó unos segundos y las miró a ambas.

-¿Puedo… dejarles un mensaje para ella?

-Lo que quieras -dijeron la perra y la señora rubia.

-Dile que el Negro la recuerda todos los días y le ama como a su madre.

-Muy bien, pero… ¿no quieres hacerlo tú?

-Yo vivo en mis nubes, amo correr por ellas, amo mirar hacia abajo y ver los paisajes maravillosos que se ven cuando se abren las nubes, sin embargo, vendré de vez en cuando, no tengas dudas que nos volveremos a ver. ¡Estamos en contacto!

-Lo mismo digo.

-¡Adiós! – dijo el perro negro y se convirtió en una esfera de luz que hizo un vuelvo rápido hacia las nubes.

-¡Que buena noticia tenemos para Pur! – dijo la perra lamiéndole la cara a la señora.

- Ya lo sé Saya, ella se pondrá contenta como no te das una idea –dijo la señora mientras miraba al cielo entre los árboles y le acariciaba el lomo a la perra negra, esa misma noche iba a darle una gran noticia a su prima.

Fin

sábado, 1 de agosto de 2020

Dulce muchacha


Dulce doncella de cabellera dorada
De deslumbrante belleza
Ven que te espero aquí ansioso
Espero que vengas hacia mí.

Con tus ojos color océano
Con tu virginal pureza
Con tu corazón lleno de amor,
Amor puro e incondicional.

Nacida bajo la tutela de la Balanza
En el cielo de estrellas infinitas
Hace ya muchos años en el pasado
Fue forjado tu destino y carácter.

Amas a los animales y  no los comes.
Te conectas con el gran padre infinito
cuando cierras los ojos y sentada
cruzando las piernas en silencio.

Grande es tu imaginación
de niña es tu inocencia.
De gran espíritu compasivo
Es tu proceder.


Dulce muchacha de veinticinco primaveras
De carácter dulce como la miel
Que no rompes un plato
 ni matas un mosquito.

Ven hacia este pobre hombre solitario
Ven a ser mi compañera
Ven a forjar un destino de amor
Y de unión con el infinito.

viernes, 10 de julio de 2020

Villkamuzta, El lobo negro


Villkamuzta, El lobo negro

Dedicado a Juan Pablo Ramos, como regalo amistoso de tantos años de amistad.

Era un día de invierno en el gran bosque, todo estaba blanco de nieve, el guardián del recinto de los ancestros llamado Fédrez Patas blancas, estaba sentado en una roca meditando profundamente en su forma de hombre lobo, cuando de pronto, sintió la presencia de otro lobo de la tribu.
Abrió los ojos y vio a Enkera, uno de los ancianos del consejo que se le acercaba para hablar.
-Anciano Enkera ¡que sorpresa! ¿Qué lo trae por aquí? –dijo Fédrez
-Querido guardián, vine para darte una misión, debes llevar este mensaje y realizar un rito, ya que estás capacitado para ello. Debes ir tú solo, al bosque blanco del norte.
Fédrez trataba de recordar quien vivía ahí y abriendo los ojos a más no poder, le dijo al anciano:
-El único que vive en esa zona es…
-Villkamuzta – completó Enkera – debes llevarle el mensaje y volver con una respuesta favorable.
El anciano no dijo más nada, saludó a Patas Blancas y se retiró.
Fedrez leyó el rollo de papel que le fue entregado, preparó todo para el viaje hacia las tierras heladas del norte que estaban pasando el río enorme que dividía el gran bosque de las ya mencionadas tierras heladas, partió esa misma madrugada.
El viaje fue rápido, duró solo un día, Patas Blancas estaba acostumbrado a caminar largas distancias.
Llegó a las tierras heladas de noche con todo el suelo del bosque helado lleno de nieve y acercándose a unos matorrales sigilosamente, divisó un valle lleno de rocas grandes y en el medio una mujer lobo  de pelaje blanco cerca de una hoguera.
Curiosamente, sintió una presencia detrás de él que lo hizo mirar hacia atrás. Vio un gran hombre lobo de pelaje negro y dos cejas grises con sendas cicatrices marcadas en ambos ojos  y de grandes fauces que se le abalanzaba y lo llevaba con el rodado por el valle hasta casi llegando a la zona de la hoguera.
La mujer lobo observó a ambos lobos tontos forcejear y dijo:
-¡Villkamuzta! ¡Deja en paz a ese lobo!
-¿Qué? Solo saludo a un viejo amigo, ¿Cómo te encuentras Fédrez? –dijo el enorme ser tendiéndole la mano a Patas Blancas para levantarlo del suelo.
Luego de levantarse del suelo, Fédrez el lobo gris de patas blancas y Villkamuzta se abrazaron.
Patas Blancas llamó a su amigo con su nombre completo, el cual era: Villkamuzta el lobo negro de Cejas Grises
-Disculpa Fedrez, debo corregirte, ya no soy Cejas grises, abandoné esa parte de mi nombre cuando me exilié por mi cuenta, luego de que no pude salvar a mi padre, que era el Alfa de la manada en aquella misión fallida y a mi querida Dierena, recibí estas dos cicatrices en mis cejas de un casi mortal ataque,  así que solo nos llamaremos Fedrez y Villkamuzta.
-¡Oye! ¡Y yo pintada como muro verdad! –se quejó la loba blanca.
-Cierto cierto, Fedrez, te presento a mi compañera de vida, Tarillak la loba Ártica.
El lobo gris saludó a la blanca loba ártica y el lobo negro no le preguntó si se quedaba a comer, ya que era obvio por lo lejos de la ubicación de la cual provenía Fedrez.
Se sentaron los tres alrededor de la hoguera en su forma de hombres lobo, Tarillak era una loba blanca del Ártico que en su forma humana era de piel muy blanca, cabello gris, de ojos azules, alta y delgada. Villkamuzta era un enorme lobo negro del rio Yukón, como ya fue dicho, su seña distintiva eran sus cejas color gris cortadas por una cicatriz en cada una de ellas.
Villkamuzta había estado en estas tierras heladas  desde hace unos aproximados 7 años luego del exilio autoimpuesto por el mismo por la gran vergüenza sentida por el hecho ocurrido ya antes mencionado.
-¿Y a qué se debe la visita Fedrez? –quiso saber el lobo negro.
-Los ancianos del consejo de la Tribu de Lobos, me han enviado a nombrarte Alfa de esta zona junto con tu compañera, como forma de agradecerte por mantener protegidas estas tierras de intrusos, y siendo yo guardián del recinto de ancestros y lobo Alfa, tengo el poder de realizar la ceremonia. Aquí está el papel que avala lo que estoy diciendo.- dijo Fédrez alcanzándole el papel que le había dado el anciano del consejo.
-Felicidades lobo gris por tu nombramiento de Alfa.  Imagino el gran honor de que seas el guardián de los ancestros, déjame ver ese papel, acepto el ofrecimiento y tener el nombramiento oficial.
El lobo negro leyó atentamente en voz alta el rollo de papel que confirmaba todo lo dicho por Patas blancas.
Habiendo terminado de leer, Villkamuzta  se levantó del suelo y aulló con gran fuerza, siendo respondido por un gran coro de aullidos. De entre las rocas del valle, salieron al menos unos seis lobos negros y seis lobos blancos de ambos sexos, que se unieron a los tres lobos.
Ya todos reunidos, Fedrez les tomó el juramento a Villkamuzta y Tarillak, el cual fue el siguiente dicho al unísono por ambos lobos:
-Nosotros, Villkamuzta Dos Cicatrices y Tarillak La Blanca, juramos bajo nuestras vidas y hasta el último suspiro, proteger las tierras heladas del norte, servir a la Tribu de lobos, dejar descendencia y hacer justicia con nuestras garras y dientes si eso es requerido para cumplir nuestra misión como lobos Alfa.
-¡Vivan los nuevos Alfas, viva la Tribu de Lobos, vivan las tierras del norte! - Corearon todos los lobos presentes.
Estaba hecho, Villkamuzta fue recompensado con el título de Lobo Alfa, estaba exento de ir a las reuniones de la tribu de lobos y tenía otorgado el poder de hacer lo que viera necesario dentro de su territorio.
Al día siguiente, Fédrez fue saludado y despedido cordialmente por los dos flamantes Alfas de las tierras heladas del norte, quienes iban a proteger el territorio con todo su ser. Villkamuzta estaba más que feliz, pues tuvo una gran alegría luego de mucho tiempo de exilio.

Fin.